Monasterio de Moreruela

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DISTRIBUCIÓN ESPACIAL DEL MONASTERIO DE MORERUELA  
El monasterio
La iglesia

 

La iglesia del monasterio de Santa María Moreruela es el edificio más relevante, por las trazas de sillería pétrea, que aún se conservan, dentro del conjunto de las edificaciones que componen las ruinas.

El modelo de arquitectura de la iglesia es románica, adaptada a las múltiples necesidades de culto y a alguna de las innovaciones constructivas del gótico, de ahí, que se encuadre en el llamado “protogótico”.

Consta de tres naves, amplio crucero marcado en planta y cabecera con girola con siete capillas tangenciales, modelo cluniacense extendido en los monasterios cistercienses: Poblet, Veruela y Fitero.

La cabecera, resalta al exterior, orientada al Este, formando en planta un ábsidecircular con una girola o deambulatorio y siete absidiolos. El transepto disponía de una bóveda central y dos brazos con capillas. La nave central y las laterales eran ocupadas por los monjes en sus primeros tramos y parte del crucero, y por los legos los tramos más occidentales, o más alejados del santuario.

 

Plano de planta de la iglesia del monasterio de Moreruela

 

• CABECERA

La cabecera de la Iglesia por su interior, se desarrolla a partir de dos pilastras cruciformes con ocho columnas adosadas. Al exterior presenta tres cuerpos escalonados, que se corresponden en altura con los absidiolos, la girola y la parte alta de la capilla mayor; dispone de contrafuertes en los tres pisos, con aleros salientes y en los muros se abren distintos tipos de ventanas. La conjunción de volúmenes rectos y curvos con un equilibrado de las líneas ascendentes de los estribos rebajados y las líneas horizontales de las cornisas, dan a la fábrica la impresión de grandeza y armonía. La capilla mayor, está formada por el interior con un presbiterio rectangular y en la zona opuesta, por el ábside semicircular.

La primera altura del ábside desde el interior, está compuesta por ocho columnas coronadas por capiteles lisos sobre basamento corrido de piedra, las columnas se cierran con arcos de medio punto entre ellas o con arcos ojival. Existen dos zonas de paso en el basamento que dan acceso a la girola. En la segunda altura hay ventanas con arcos de medio punto sobre finas columnas y a los lados de éstas, se colocan haces de tres columnillas que se prolongan formando los nervios de la bóveda de cuarto de esfera, que se unen en una clave circular con florón.

Las nervaduras se apean en unos elegantes cul-de-lamp, resultando una proporción de agradable esbeltez; las largas ventanas abiertas en él debían proporcionar con los cristales incoloros una buena iluminación al presbiterio.

La girola o deambulatorio comunica con el ábside y con las siete absidiolos o capillas radiales; la cubierta es de bóvedas de crucería de ojiva.

Cabecera del monasterio de Moreruela

 

Buscando sin duda un contraste, los muros de la girola son sensiblemente más altos, dando origen a una forma prismática. Esto es, cada tramo de muro, separado por los correspondientes contrafuertes, exteriormente, sostienen los extremos de los nervios en plano y no en curvo. La alternancia en altura y la diferencia entre las muchas curvas, abajo y arriba, confiere una variedad de formas excepcional a todo el conjunto.

Siete capillas abren a la girola mediante un arco de medio punto sustentado por dos columnas que da acceso a cada capilla. Las capillas están cubiertas con bóvedas de horno y presentan en sus muros una ventana al exterior.

Las capillas están próximas unas a otras y no se encuentran inscritas en un semicilindro, sino que juegan, en planta, con formas individuales de arcos apuntados.

A la hora de articular este conjunto se cuenta con los contrafuertes en los tres pisos, con aleros salientes y con distintos tipos de ventanas, desde el simple vano de las absidiolas hasta el presbiterio. En su interior se observa una ligera ornamentación vegetal en capiteles y canecillos en las columnas del conjunto de la cabecera.

La cabecera, actualmente, es la que se encuentra mejor conservada del monasterio por las intervenciones llevadas a cabo por la Junta de Castilla y León en los últimos años.

 

• TRANSEPTO O CRUCERO

El crucero, por los restos que aún persisten, nos da idea, de que se cubría con cuatro grandes nervios diagonales, que arrancaban de las cabezas de los pilares y otros de las claves de los arcos formeros, cruzándose todos los nervios en el centro con una plementería ordenada de tipo cupuliforme.

Este tipo de bóvedas procede de las escuelas anglonormandas, desarrolladas en la última etapa de su existencia, adquiriendo notable complicación al introducir sobre las bóvedas, aparte de los nervios diagonales, otros nuevos, para facilitar mayor peralte al conjunto, aumentándose así el número de entrepaños que, por consiguiente, quedan mucho más reducidos, dotando al conjunto de formas esferoides y ovoides.

No se conserva la cubierta del crucero, pero se puede intuir, por las jarjas de las cabezas de los pilares que aún persisten, que el crucero podía haber estado cubierto por una monumental bóveda octopartita. Todos los arcos que la apeaban eran apuntados con excepción del arco triunfal de la cabecera que se presenta de medio punto.

Para que la bóveda apeara sobre los arcos al mismo nivel, construyeron en la clave del arco triunfal, una ménsula elevada, para igualar todas las líneas del intradós de apoyo de las bóvedas. Muestra similar de la bóveda del crucero, que había en la iglesia del monasterio de Moreruela, se puede ver en el monasterio de San Martín de Castañeda en la provincia de Zamora.

El brazo Norte del crucero se conserva, y resiste a la gravedad la plementería de su bóveda de cañón apuntado con arco fajón sencillo.

En los gruesos muros de los brazos del crucero, se abren dos capillas de reducidas dimensiones.

En la fachada meridional del transepto se conserva un rosetón a gran altura y una portada con arquivoltas sobre capiteles vegetales. La fachada Norte presenta la puerta de salida desde la iglesia al claustro reglar, mediante una portada con capiteles, en la que se vislumbra, en la parte superior, la directriz de la bóveda de crucería del coro.

 

• NAVES CENTRAL Y LATERALES

El interior de la Iglesia del monasterio está formado por basamentos de pilastras cruciformes, que separan la nave central de las laterales y muestran tal y como era la planta con su nave de nueve tramos de 15,75 metros de anchura, repartidos por igual en los 62,70 metros de largo. El ancho de la nave central es de 7,84 m. y el de las naves laterales es de 2,63 m.

Las bóvedas de la nave central pudieron ser de cañón apuntado con resalte de los arcos fajones. Las naves laterales contiguas a la nave central se trazaron de crucería sencilla, posiblemente de arista con nervios resaltados en los encuentros de las bóvedas. En los cinco primeros tramos de las naves laterales las bóvedas se apoyaban, de un lado, en las pilastras de la nave central, y de otro en ménsulas colocadas directamente sobre los muros de cerramiento.

El muro Sur presenta al exterior nueve estribos de secciones decrecientes. Entre ellos se marcan unos ventanales de arco de medio punto en cada uno de los tramos. Rematan los muros de las naves laterales de la iglesia con cornisas y canecillos. En este muro, se encuentra la portada llamada de muertos, compuesta por arquivoltas escalonadas rematadas con arco de medio punto.

 

Interior de las naves de la iglesia del monasterio de Moreruela


En el s. XVI se construyó un triforio sobre cada una de las naves laterales, y un coro alto en la nave central. El primero tenía su acceso a través de una escalera de caracol, situada, en el encuentro del crucero con el comienzo de la nave Sur; no disponía de mucha altura, ya que su suelo se proyectó y construyó por encima de los arcos ojival, que comunicaban la nave central con las laterales; al segundo se accedía a través de una escalera situada a los pies de la nave lateral Norte de la iglesia.

Del claustro reglar que tuvo el monasterio adosado al muro Norte de la iglesia, sólo dan cuenta hoy los trazados de los sillares colocados en lo que fue su perímetro, resaltando del suelo.

Sobre los muros de sillería del ala Sur se construyó, en la misma época, una serie de arcos de medio punto en ladrillo macizo, y posteriormente se cubrió, destinando la zona cubierta a un solario de la comunidad.

En los muros, algunos sillares por su cara interior o exterior están grabados con las marcas de los canteros.

La decoración de la nave y las dependencias de la iglesia, son casi inexistentes, atendiendo a las normas de sobriedad del Císter. Solamente se observa una ligera ornamentación vegetal en los capiteles y canecillos en la girola.

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