Monasterio de Moreruela

INICIO
ZAMORA
HISTORIA
LOCALIZACIÓN
PLANOS Y VISTAS
VIRTUALIZACIÓN
ENLACES EXTERNOS
CONTACTO
         
 
Síguenos en Facebook
 
 
Libro de firmas
 
ZAMORA  
La Catedral
Iglesias y Monasterios
Semana Santa
Edificios civiles
Rutas turísticas
.

Al cruzar la meseta septentrional, los ríos configuran en la provincia de Zamora una gran variedad de paisajes y comarcas naturales. El Duero, que la cruza de Este a Oeste, separa la «Tierra del Pan», al Norte, de la «Tierra del Vino», al Sur. El Esla se abre al noreste en la vega de Benavente, los valles de Orbigo y el Cea y la «Tierra de Campos». El Tera guía por el noroeste hasta La Sanabria. El Aliste da nombre a una quebrada y silvestre comarca, y el Duero, frontero ya con Portugal, confluye con el Tormes en «las dos aguas», circundando el Sayago, en las que se levantan los «arribes». Y en el bajo Duero, las comarcas de Toro, Guareña y Tierra del Vino. Esta soberbia naturaleza inalterada conserva costumbres y tradiciones ancestrales que enriquecen el patrimonio cultural de la Comunidad Autónoma de Castilla y León.

 

Ciudad de Zamora con el río Duero

 

La provincia de Zamora fue asentamiento de las antiguas civilizaciones del valle del Duero, de cuyos restos arqueológicos sobresale el Tesoro de Arrabalde, de la Edad del Hierro. También de romanos y visigodos, pero las terribles incursiones de la invasión árabe dejaron estas tierras desiertas hasta el siglo IX. Posteriormente, el desarrollo gremial y el florecer de las artes en sus ciudades y monasterios culminaron en el siglo XII con la época de su mayor esplendor. 

Por su posición fronteriza con Portugal, Zamora tuvo gran importancia estratégica y fue escenario de numerosos hechos históricos, tales como las luchas internas en los reinos de Castilla y León, en el siglo XI; la guerra entre los partidarios de Isabel la Católica y Juana la Beltraneja, en el siglo XV o el levantamiento de los Comuneros de Castilla contra Carlos I, en el XVI.

Bandera de Zamora     Escudo de Zamora

 

 

ZAMORA, MUSEO DEL ROMÁNICO

De origen antiquísimo, Zamora fue asentamiento de los vacceos y también de Cartago y Roma. Según la leyenda, nació en la ciudad Viriato, el célebre guerrillero «terror romanorum», que ganó ocho batallas consulares. La ciudad guarda memoria de ello dedicándole un monumento.

La Muy Noble y Muy Leal ciudad de Zamora, así intitulada a perpetuidad por Enrique IV se levanta en la margen derecha del Duero, sobre las peñas de Santa Marta, las famosas «peñas tajadas», que sirvieron para identificar sus límites y para cimentar la primera de sus murallas, que se levantaron en el 893. La ciudad fue tomada un siglo más tarde por Almanzor, aunque pasó a los reinos cristianos años después.

 

El Castillo de Zamora

 

«Zamora la bien cercada» la llamó Fernando I, quien la reconstruyó y repobló y se la legó a su hija Doña Urraca. La célebre frase: «No se ganó Zamora en una hora», que constituye aún hoy una referencia a la ciudad del dominio popular, surgió cuando a ésta quiso arrebatársela su hermano, Sancho II, sometiéndola a un largo y penoso cerco que los zamoranos resistieron valerosamente. El «Portillo de la Traición» todavía recuerda la muerte del monarca ante los muros que sitiaba, a manos de Bellido Dolfos, quien lo atravesó tras el crimen.

Al casco antiguo de Zamora, «Conjunto Histórico-Artístico», sus murallas y puertas: la de Zambranos o de Doña Urraca y la de Olivares; junto a la Casa del Cid, el castillo; las iglesias románicas, los palacios renacentistas y sus calles estrechas y empedradas, presididas por la extraordinaria cúpula bizantina de la Catedral, le confieren un sobrecogedor ambiente medieval.

Volver al inicio de la página

La Catedral  |  Iglesias y monasterios  |  Semana Santa  |  Edificios Civiles  |  Rutas turísticas

ZAMORA  |  Historia  |  Localización  |  Planos y Vistas  |  Virtualización  |  Enlaces externos  |  Contacto

Aviso legal  |   © AGUICAMP Arquitectura e Ingeniería